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martes, 4 de abril de 2017

¿Es pecado matar en defensa propia?, el pastor Armando Alducin responde.




El pastor Armando Alducin responde a la pregunta de si es o  no pecado matar en defensa propia, utilizando la Biblia de sus aseveraciones (el vídeo está al final del post).

Argumenta que las palabras usadas en el original hebreo para "matar con premeditación y alevosía" y para "matar en defensa propia o de manera involuntaria" son diferentes, por lo cual no es lo mismo.

Presenta los casos de gente que mata en el ejercicio del deber, como es el caso de la policía, o en las guerras cuando son justas, es decir, cuando es para la defensa del país.

En estos casos, asegura Alducin, el cristiano no peca si se ve obligado a matar a otra persona. También dice que se da el mismo caso cuando una persona mata para defender a un inocente.

Pero en los casos en los que se mata de manera premeditada y a traición, entonces es pecado, porque la persona lo hace de manera calculada. Alducin utilizó textos del Antiguo Testamento y del Nuevo para justificar sus afirmaciones.




En el video en cuestión, analizamos a la luz de la Biblia los comentarios del pastor Armando Alducin. Revisamos sus conclusiones y razonamientos, verificando qué tan así son de verdaderos sus postulados en la realidad de un cristiano común y corriente.

Usted mismo puede también hacerse una idea de lo que debe hacer un creyente si se ve obligado a defender su propia vida o la de su familia en un ataque que le llegue de improviso.

Aquí está el vídeo:

jueves, 29 de diciembre de 2016

¿Dios es Caballero, o Dios es Soberano? — Veamos a fondo qué dice la Biblia.





Es común entre los cristianos profesantes repetir frases de humana sabiduría que parecen tener la sabiduría de Dios, pero que, al analizarlas conforme a las Escrituras, resultan que nada tienen que ver con el Altísimo.

Una de ellas dice así: DIOS ES UN CABALLERO. Al repetirla, los que así lo hacen quieren expresar que Él no salva a quien no quiere ser salvo, y que respeta hasta las últimas consecuencias el supuesto LIBRE ALBEDRÍO que tenemos los seres humanos, de tal manera, que Dios no puede hacer en el hombre nada que el hombre no le permita hacer.

 

El problema con esta forma de pensar es que pone a Dios en una posición suplicante ante el hombre, al cual andaría rogando para que le deje salvarlo o actuar en su vida. Pero la Biblia no habla así del todopoderoso. Tampoco presenta la Escritura al hombre como alguien que sea libre para elegir con toda libertad entre el bien y el mal.

Analicemos qué dice la Escritura sobre el hombre en primer lugar y sobre Dios luego, para salir de dudas respecto a si Dios, como se dice, es un caballero, o más bien es soberano: que todo lo puede y nada se le opone a su voluntad.

Lo que dice la Biblia respecto al hombre natural.
La Escritura dice claramente que el hombre natural, es decir, el hombre sin Dios, no arrepentido, que vive en impiedad y rebelión abierta contra Dios, está MUERTO EN DELITOS Y PECADOS. Efesios 2:1. Es decir que está muerto y, como tal, no puede hacer nada para desear ni buscar la vida que está en Dios. Todo lo contrario, el hombre huye de Dios, huye de su luz admirable y se refugia en las tinieblas, en donde se siente a gusto para dar rienda suelta a su maldad sin que nadie ventile su inmundicia, Juan 3:20.

La Biblia dice que no hay hombre sobre la tierra que sea bueno, que busque a Dios, que ni siquiera le entienda por sus propios medios, es decir, sin la ayuda sobrenatural del Espíritu Santo. Lea Romanos 3:10-11.

Siendo así que todo lo que hay en el corazón humano tiende siempre al mal, Génesis 6:5, no existe tal cosa llamada libre albedrío, porque el hombre es esclavo del pecado y necesita que Cristo lo libere por medio del Espíritu Santo, quien lo convence de pecado y le da un nuevo corazón para que le pueda resplandecer la luz de Cristo.

¿Será cierto que Dios toca la puerta del corazón?
Es común también oír citar el texto de Apocalipsis 3:20 para justificar la idea de que Dios necesita la cooperación o el permiso del pecador para salvar. Aun cuando pueda parecer muy "lógica" tal afirmación, analizándola a la luz de toda la Escritura, veremos que carece de todo fundamento teológico.

Dios es soberano, y ciertamente no necesita de la aprobación del hombre para salvar.

Primero, porque, como ya establecimos, el hombre es enemigo de Dios, le aborrece y huye de él, a causa de que es esclavo de satanás y de las pasiones de su naturaleza caída.

Segundo, porque el texto de Apocalipsis 3:20 habla de que Cristo toca la puerta del corazón de una iglesia rebelde, lo cual es fácil reconocer al leer el contexto. El Señor está llamando al arrepentimiento de una iglesia que se ha apartado de sus caminos y que necesita ser restaurada.

Cristo no toca puertas, ni ruega que le acepten.
Al pecador no se le exhorta a que abra puertas en su corazón, o que acepte a Cristo, como si fuera el Señor quien estuviese desesperado por la aprobación del hombre. Al pecador se le llama al arrepentimiento, como dice la Biblia.

Juan el Bautista llamó al arrepentimiento en sus mensajes preparatorios para que el pueblo de Israel recibiera la llegada del Mesías, Mateo 3:1-2. Cristo también llamó al arrepentimiento, diciendo: "El reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio" (Marcos 1:14-15). También Pedro, en su primer mensaje, llamó al arrepentimiento para perdón de pecados, Hechos 3:19.

El cambio del corazón es una obra soberana de Dios.
En todos los casos en que una persona se salva, Dios de manera soberana transforma el corazón del hombre, para que pueda ver su propio pecado, su bajeza, y también pueda apreciar la grandeza y magnanimidad de un Dios misericordioso que lo quiere salvar.

Es Dios quien cambia corazones de piedra en corazones de carne sensibles a su Espíritu (Ezequiel 11:19). Es Dios quien nos hace nacer de nuevo, no por deseos humanos, sino por voluntad de Dios, Juan 1:13. Es Dios quien pone en nosotros el querer como el hacer por su buena voluntad, es decir, el que nos mueve a buscarle y hacer su voluntad (Filipenses 2:13).


A Dios sea la gloria, porque el Señor no busca ni necesita nuestra aprobación para salvarnos, porque Él, en su gracia, por medio del nuevo nacimiento, nos abre los ojos para que salgamos de la ceguera espiritual en la que nos tenía Satanás y este mundo de pecado.


miércoles, 10 de agosto de 2016

¿Se agrada Dios de cualquier tipo de Música o Ritmo en la Adoración?




Esta pregunta es objeto de debate en la iglesia desde hace mucho tiempo. El problema estriba en saber qué tipo de música se puede considerar mundana y cuál espiritual. 

Trataremos de compartir qué dice la Escritura al respecto y qué el sentido común, cuando no haya nada en la Biblia sobre el particular. Recordemos que, como cristianos, aparte de la Biblia, tenemos la mente de Cristo; el Espíritu mismo nos habla a nuestro espíritu y nos da a entender, si le somos sensibles, que es bueno y que es malo, que le agrada y que no.

Ya en el Antiguo Testamento se hablaba de los instrumentos usados en el templo, en la época en que David vivió, cuando se organizó la adoración del templo:



2 Crónicas 5:12
...y los levitas cantores, todos los de Asaf, los de Hemán y los de Jedutún, juntamente con sus hijos y sus hermanos, vestidos de lino fino, estaban con címbalos y salterios y arpas al oriente del altar; y con ellos ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas...

En este pequeño estudio, no entraremos en la discusión de si es bíblico o no el uso de instrumentos musicales en la iglesia del Señor. Creemos que sí es bíblico y que, así como se utilizaron bajo el antiguo pacto, se continuó su uso en el nuevo, y el Nuevo Testamento no dice nada en contra de su uso, siempre y cuando se haga "todo decentemente y con orden" (1 Corintios 14:40).


¿Qué dice el NT sobre el tipo de música o ritmo en el culto?

Veamos algunos textos del Nuevo Testamento que nos den luz al respecto y tratemos de aplicarlo a nuestros días, con la ayuda de Dios y el sentido común, como ya dijimos.

Efesios 5:19 Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cánticos espirituales; canten y alaben al Señor con el corazón.
Colosenses 3:16 La palabra de Cristo habite ricamente en ustedes. Instrúyanse y exhórtense unos a otros con toda sabiduría; canten al Señor salmos, himnos y cánticos espirituales, con gratitud de corazón.

Los textos anteriores serán el centro de nuestro estudio, pues creemos que por ser los únicos que expresan la forma en que el culto evangélico debe desarrollarse en cuanto a la adoración, es imprescindible darles la importancia que les corresponde.


Servimos a un Dios santo, la música debe ser solemne.

Tanto la carta a los Efesios como la de los Colosenses concuerdan en que la música debe ser SOLEMNE; ah, pero alguien puede decir: ¿Cómo puede decir usted tal cosa? Bueno, ambos textos hablan de salmos y cánticos espirituales, lo cual descarta cualquier tipo de música o ritmo que ponga más énfasis en el ritmo que en las palabras de exaltación al Señor que se están cantando.

Queremos aclarar aquí que nuestro objetivo no es satanizar los ritmos o tipos de música de cada país, o los ritmos movidos y contagiosos que aún se utilizan en canciones cristianas de todo el mundo, no. El objetivo es definir qué es apto y qué no, para utilizarse como adoración cuando los santos se reúnen como iglesia para adorar, cualquier día de la semana.


No es la misma música dentro de la Iglesia que fuera.

No es lo mismo usar música cristiana —a ritmo de merengue, salsa, ranchera, etc.— en casa, que utilizarla en la iglesia. Recordemos que la iglesia no es discoteca y que la solemnidad no debe romperse. Tampoco hay que exagerar y poner música clásica en la iglesia, sino más bien ser moderados en el tipo de música que se utilice, siempre dando más importancia a lo que se canta como alabanza que a la música misma, que es un acompañamiento.


He estado en iglesias donde la música está a un volumen tan alto que no se escucha o es difícil entender lo que se canta. También se da el caso de música movida, que pone a los hermanos a moverse cadenciosamente, olvidando por un momento que estamos en la Casa del Señor y hay que guardar reverencia.



Cuidado con la sensualidad y la música satánica.

Hay, por otra parte, tipos de música y ritmos que, por su naturaleza, no deben usarse en ninguna ocasión, ni dentro ni fuera del templo. Es el caso de ritmos profundamente sensuales, que promueven el erotismo, que están asociados a bailes sucios y denigrantes, sobre todo para la mujer. Un ejemplo de ello es el reguetón y la lambada. En el caso del primero, el cual conocemos más, hay un baile que le llaman "perreo" que denigra bastante a la mujer, por lo cual no estamos de acuerdo con el llamado REGUETÓN CRISTIANO, que muchos cantan y defienden, sencillamente porque algo tan vil no puede ser usado para el servicio del Señor.


Hasta aquí, hemos aclarado que no creemos que todo tipo de música o ritmo sea apto para adorar a Dios. Existen ritmos, como el caso del ROCK HEAVY METAL, también llamado rock pesado, el cual se usa para la adoración satánica. Es imposible pensar que pueda usarse tal ritmo en la adoración, o en el uso de canciones cristianas en cualquier lugar, aun cuando hoy existen grupos que se dicen "cristianos" que usan cualquier tipo de música para adorar sin tomar en cuenta su origen.



Moderación en la música usada en el culto.

Nuestra posición es que se puede usar cualquier tipo de música que no esté ligada de manera clara al satanismo o a la promoción de la sensualidad por sus bailes, a la adoración a Dios. Se debiera tomar en cuenta que la música no sea rítmica a un grado tal, que ponga a los hermanos a bailar, aun sea de manera inconsciente, sino que promueva la solemnidad en el culto del Señor.

Usted puede oír música cristiana en cualquier ritmo asociado a un país, sea merengue, salsa, bachata, vallenato, rock ligero, etc., pero no en la iglesia. Para eso están la casa, el carro, la oficina, etc. En la casa del Señor el centro debe ser el Señor, no la música, la cual debe ser un medio para adorar, no el fin mismo de la adoración.


La música en sí misma no salva.

Hoy en día es utilizada la música sensual para atraer a los jóvenes a las iglesias y se usan ritmos mundanos para tal fin. Tal cosa no agrada a Dios, y los que por este medio son atraídos no son ovejas, sino cabras. Solo la Palabra de Dios es la que cambia el corazón, no los métodos de humana sabiduría, que solo promueven una "cultura cristiana", una sensación de que uno es cristiano sin serlo porque participa en actividades cristianas, sin haber sufrido un cambio genuino y radical de vida, un nuevo nacimiento.

No negamos que hay canciones cristianas que Dios puede usar para atraer a alguien a sus caminos. Canciones que tienen un mensaje en sus letras en las cuales se llama al arrepentimiento y la búsqueda de Dios en medio de la aflicción y la soledad que aqueja una oveja perdida. Pero de ahí a pensar que la música en sí misma es la que hará que la gente se salve y que por ello se cambien los programas de las iglesias con música mundana, o de acuerdo con las tendencias del momento, para atraer público y más público y llenar los templos, eso sencillamente está fuera de la voluntad de Dios y niega el poder del Evangelio.


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viernes, 5 de agosto de 2016

¿Temes a Dios o le tienes miedo a Dios? Aprendamos la diferencia con la Biblia.





Muchos le tienen miedo a Dios, pero no le temen.

Éxodo 20:20
Y Moisés respondió al pueblo: No temáis; porque para probaros vino Dios, y para que su temor esté delante de vosotros, para que no pequéis.

Moises alentó al pueblo con estas palabras después de que entre ellos hubo terror de seguir oyendo la voz de Dios que les hablaba desde el monte Sinaí. Dijeron a Moisés: "Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos".

El temor a Dios tiene por función fundamental hacer que el hombre y la mujer de Dios se alejen del pecado o de cualquier ocasión de pecar. Es un temor reverente, un profundo respeto a Dios que nos mueve a hacer lo correcto, aun cuando nadie nos esté mirando.

El conocimiento de que Dios habita en todo lugar y es conocedor de todo lo que ocurre con lujo de detalles nos mueve a andar en santidad delante de su presencia siempre.

Salmos 139:7
'¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?'




Quien le tiene miedo a Dios huye de Él.
El miedo a Dios, en cambio, es una obra de la carne, contraria a la voluntad de Dios. El apóstol Juan nos describe el miedo a Dios como un signo de alguien que no ha conocido a Dios, porque Dios es amor:


1 Juan 4:18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

La Biblia dice que los demonios le tienen miedo a Dios, no dice que tengan temor de Dios. Cuando Cristo vino a este mundo, los endemoniados venían a sus pies rogando que se apartara de ellos. Los demonios que habitaban sus cuerpos decían: "Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo" Mateo 8:29.


Santiago 2:19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.


Una fe que no mueve a la persona que dice creer en Dios, a la obediencia de sus mandamientos, a la santidad, es una fe vana, una falsa fe, una fe que no salva, una fe sin obras, la fe de los demonios.


"El que teme no ha sido perfeccionado en el amor".

Fuimos llamados a vivir en el temor de Dios.

Los cristianos estamos llamados a temer a Dios, es decir, a honrarle por lo que él es y por lo que él hace. Este es el principio de la verdadera sabiduría, la que nos mueve a agradarle en todo lo que hacemos.


Proverbios 9:10 El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.

Colosenses 3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.




Los que viven impíamente temen a todo menos a Dios.

Por otro lado, la vida del hombre natural, el que no conoce a Dios y que vive guiado por sus malos deseos, es una vida alejada del temor de Dios. Este hombre puede temer a muchas cosas, pero no a Dios para hacer su voluntad. Puede ser una persona supersticiosa que le tema a pasar cerca de un gato negro, o tema pasar un día sin leer su horóscopo para ver, supuestamente, qué le depara el destino, o también puede ser una persona que tema al mal de ojo, etc.


Salmos 36:1 La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.

La santidad se perfecciona en el temor de Dios (2 Corintios 7:1), porque el que busca apartarse del mundo, mortificar su carne y hacer guerra a Satanás constantemente buscará a Dios en oración para que le revele la perfecta voluntad de Él, agradable y perfecta.

El temor a Dios es un temor reverente, un santo temor a desobedecer o a incomodarle de algún modo, lo que produce en el creyente el querer santificarse y luego una confianza al acercarse a Dios, sabiendo que Dios es fiel y que le guarda de todo mal.


Salmos 19:9 El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.

El que teme a Dios deja de temer a los hombres. Llega a un punto en su conocimiento de Dios, en el cual poco le importa desobedecer a los hombres si esto implica desobedecer a Dios.


Lucas 12:4-5 Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed.

Hechos 5:29 Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

El temor de Dios nos impide llevar una vida de pecado.


En conclusión, vivamos en el temor de Dios, tratando siempre de agradarle en todo. El temor reverente nos llena de un santo celo por las cosas de Dios, comenzando por nuestras propias vidas, escudriñando en ella si hay algo que le desagrade.

Sabremos que es su santo temor si, cuando pecamos, este nos mueve a humillarnos y buscarle en arrepentimiento genuino.

El miedo a Dios produce lo opuesto; la persona que peca se aleja de Dios para que sus malas obras no se vean expuestas, como lo hizo Adán, que luego de la caída se escondió.



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sábado, 23 de julio de 2016

¿Está prohibido en la Biblia juzgar?






Separemos la paja del trigo.
Es común la idea de que la Biblia prohíbe todo tipo de juicio. Esta forma de pensar ha movido a muchos a pasar por alto el pecado o a vivir una vida licenciosa sobre la base de que nadie puede juzgarlos. Les gusta citar de la Biblia: "NO JUZGUÉIS", sin investigar primero en qué circunstancias y a qué gente Jesús dijo estas palabras, y más importante aún, si esto significa que el cristiano no puede ejercer ningún tipo de juicio.

Pero todo cristiano maduro debe hacerse la pregunta: ¿Realmente la Palabra de Dios dice que es pecado juzgar? 

Juzgar y condenar, ¿será lo mismo?
Hay que tener en cuenta que existen diferentes tipos de juicios. Lo sabemos porque el mismo Señor Jesús dijo: 

No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.
Juan 7:24 Reina-Valera 1960. 


Esto lo dijo el Señor porque los judíos se airaron en su contra porque él sanó a un hombre el día de reposo. Es evidente que para ellos era más importante su legalismo férreo que la misericordia, lo cual era el objeto principal de la ley de Dios. Aquí vemos claramente que JUZGAR no es pecado, siempre y cuando se haga de manera justa.

El juicio injusto, el cual el Señor condena, lo vemos expresado en esta otra cita:

No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.
Lucas 6:37 Reina-Valera 1960.





En este pasaje, el mismo contexto da a entender que la palabra JUZGAR es sinónima de CONDENAR, cosa que ningún ser humano puede hacer, porque no somos Dios. Cuando condenamos a otro ser humano, nos condenamos a nosotros mismos porque todos somos pecadores y dignos del justo juicio de Dios; nos merecemos el infierno.

...por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios...
Romanos 3:23 Reina-Valera 1960.

Veamos entonces qué juicios manda la Biblia.
La Palabra de Dios nos manda a juzgar, en el sentido de hacer diferencia entre lo bueno y lo malo, entre lo santo y lo impuro, como dice la Escritura:
Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos.
Ezequiel 22:26 Reina-Valera 1960.



También la Biblia nos manda a discernir, juzgando toda enseñanza que no se ajuste a las SANAS PALABRAS, 1 Timoteo 6:3, es decir, a la forma de doctrina que recibimos de parte de Cristo y que nos fue transmitida por medio de los apóstoles. Es lo que conocemos como doctrina apostólica.

Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.
1 Juan 4:1 Reina-Valera 1960

Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: !!Bienvenido!
2 Juan 1:10 Reina-Valera 1960


La Escritura manda a la iglesia a juzgar a los hermanos que andan en pecado o de manera desordenada en la iglesia o en medio de los incrédulos, dando mal testimonio del nombre de Dios. Esto deben hacerlo los pastores en conjunto con la congregación.

Más bien les escribí que no se junten con los que se dicen hermanos pero son libertinos, avaros, idólatras, insolentes, borrachos y ladrones. Con esa gente, ni siquiera coman juntos.¿Con qué derecho podría yo juzgar a los de afuera, si ustedes no juzgan a los de adentro?
1 Corintios 5:11-12 Reina Valera Contemporánea



Saca la viga de tu ojo, y luego la paja del ojo de tu hermano.
Muchos abusan del verso No juzguéis, para que no seáis juzgados, del capítulo 7 de Mateo, sin tomarse la molestia de leer todo el capítulo y ver el contexto. Aquí el Maestro no está diciendo que no debamos corregir al hermano, está diciendo que nos revisemos a nosotros mismos primero, considerando que somos humanos y también podemos caer o estar en un pecado igual o peor que el que estamos corrigiendo, y que al hacerlo lo hagamos en mansedumbre y con amor.




El juicio con el que no debemos juzgar al hermano es el juicio de condenación. Pero sí debemos usar de justo juicio para guiar al hermano de su pecado a los pies de Cristo.

¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
Mateo 7:5 Reina-Valera 1960

Por último, recomendamos, como dice Pablo: examinadlo todo y retened lo bueno, comparando todo lo que oigamos predicar o enseñar a la luz de las Escrituras, haciendo como los hermanos de Berea:

 ...pues recibieron la palabra con mucha atención, y todos los días examinaban las Escrituras para ver si era cierto lo que se les anunciaba.
 Hechos 17:11 Reina Valera Contemporánea


Pedro enseña que la Palabra de Dios es la única y verdadera profecía a la cual debe hacer caso la iglesia, 2 Pedro 1:19, y Pablo dice que cuando es predicada, los hermanos JUZGUEN... es decir, que ejerzan discernimiento espiritual conforme a la misma Biblia para verificar si lo que se predica es la verdad o el error.
Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen.
1 Corintios 14:29 Reina-Valera 1960


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jueves, 21 de julio de 2016

¿QUÉ CONVIERTE A NIÑOS EN ASESINOS? Lo que la Biblia dice al respecto.




Un crimen atroz cometido por menores.

En República Dominicana, dos adolescentes, de 13 y 16 años respectivamente, y un niño de diez, violaron y mataron a una niña de 5 años. La infante fue amordazada, violada y posteriormente asesinada, ahorcándola con un lazo. Luego fue puesta en una funda plástica y abandonada en una casa deshabitada, por los asesinos.

Al notar la ausencia de la menor, su abuela y los vecinos comenzaron a buscarla por todo el vecindario, y fue en ese momento cuando el mayor de los adolescentes le confesó a su abuela que él y otros dos cómplices la habían asesinado.


El pecado que mora en mí.

La Biblia dice que la maldad está en el corazón humano desde el nacimiento. Es un germen que se desarrolla y da a luz el pecado en la medida en que no hay una educación cristiana desde temprana edad. El salmista David reconoció ese problema, al confesar que en él habitaba la maldad desde su niñez y que ésta lo llevaba a pecar.

A ese deseo de rebelión contra las leyes de Dios, Pablo le llamó "el pecado que mora en mí" (Romanos 7:17), el cual era una ley en sus miembros que lo llevaba cautivo a la ley del pecado.


Tengo que admitir que soy malo de nacimiento, y que desde antes de nacer ya era un pecador.
Salmos 51:5 (Traducción en lenguaje actual)

Foto de la menor asesinada vista en un celular.


Si no se les enseñan valores a los niños, el mundo lo hará, y estos valores serán antivalores. Los medios de comunicación, el internet, etc., bombardean constantemente a los niños con sexo y violencia, y luego nos rasgamos las vestiduras cuando vemos los resultados.

Educa a tu hijo desde niño,y aun cuando llegue a viejo seguirá tus enseñanzas.

Proverbios 22:6 (Traducción en lenguaje actual)

Si los padres dieran una enseñanza basada en valores bíblicos, si se enseñara los diez mandamientos, a amar a Dios sobre todas las cosas y luego al prójimo como a uno mismo, entonces la niñez de hoy tuviera una conducta distinta.

No basta solo con enseñar lo bueno... sino también desechar lo malo. No permitir que los niños tengan acceso a pornografía vía Internet o cualquier otro medio, no permitir que vean películas o series de televisión donde se glorifica la violencia o donde se promueve el odio.

Los padres que no educan a sus hijos en la moral cristiana, la Biblia dice que lo aborrecen, Proverbios 13:24. La Escritura es clara en señalar que "la necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de él" (Proverbios 22:15).

Apréndete de memoria todas las enseñanzas que hoy te he dado, y repítelas a tus hijos a todas horas y en todo lugar: cuando estés en tu casa o en el camino, y cuando te levantes o cuando te acuestes.
Deuteronomios 6:6-7 (Traducción en lenguaje actual)

Nuestra sociedad es culpable de lo que pasa hoy con nuestra niñez, con nuestros adolescentes, lo que causa el tipo de jóvenes que luego llegan a ser. Se hace necesario que los padres busquen de Dios ahora que hay tiempo y eduquen a sus hijos con la verdad del EVANGELIO, para que se salven y den fruto santo de justicia y arrepentimiento en su trato con el prójimo.


Te compartimos este video noticioso relativo al post que publicamos, y puedes dejar tu comentario al final de la página. Dios te bendiga.



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